Esperando a Grecia
Mientras esperamos el tercer partido de Argentina, seguimos conociendo Sudáfrica. Esta vez nos vinimos 2 días a conocer el Parque Kruger. Después de casi cinco horas de ruta desde Johannesburgo, llegamos a Malalane, la ciudad que queda en la puerta sur de ingreso al parque.
En Malalane nos alojamos en la casa de Andrew y Jackie. La casa mira al Kruger, y está separada por tan solo un río y un alambrado electrico para que no pasen los animales. Andrew es doctorado en biología, y trabaja en el parque desde hace 25 años. Siempre vivió dentro del parque, en donde solo pueden vivir los empleados. Hace cinco años se jubiló y a pesar que sigue trabajando en el parque, tuvo que dejar de vivir en mismo. En ese momento decidió comprar un terreno y construir su casa mirando al parque. Sin lugar a dudas, es su lugar en el mundo.
Todos los días llegan al pie de su jardín diferentes animales a tomar agua del río. Es así como él disfruta junto con su mujer de este lugar. El día que llegamos habían pasado 8 elefantes a refresarse, y pudimos ver un leopardo por la mañana, y un león por la tarde.
Realmente es un paraíso este lugar, y Jackie decidió darle forma de hotel, pero sin publicitarlo. Ellos no necesitan hacer un gran negocio. Lo hacen simplemente porque les divierte recibir gente de diferentes lugares y cocinarles platos locales, contar historias, y pasar momentos juntos.
Como gran trabajador del lugar Andrew hacia mucho que no paseaba por el parque, entonces nos ofreció pasar el sábado con nosotros y guiarnos por el Kruger en su 4×4. En total recorrimos 220 km del parque en casi 9 horas.

Estuvo realmente muy bueno, ya que pudimos ver de todo: impalas, elefantes, jirafas, bufalos, rinocerontes, cocodrilos, hipopotamos, fueron algunos de las decenas de animales que vimos. Ya cayendo el día volvimos y nos prepararon un muy buen asado a la vista del parque.

Al otro día recorrimos solos durante la mañana el parque y a la tarde nos fuimos a la ciudad de Nelspruit, a 50 km de Malalane, para ver el partido de Italia vs Nueva Zelanda. Sin entradas, allá fuimos y por suerte pudimos conseguir ingreso para los tres que eramos. El costo? Cien rants las 3 entradas! ($50 argentinos). Un verdadero regalo. Mi analisis de la baja demanda es que los países europeos brillaron por su ausencia en Sudáfrica, por varios motivos: inseguridad, crisis europea, lejanía (ellos están acostumbrados a tomarse un tren y llegar en pocas horas a un lugar, o a pagar 50 euros por un pasaje).

Después del partido volvimos a Malalane para pasar la última noche y partir a la mañana siguiente para Polokwane.Tomamos un camino entre montañas que nos deleito con paisajes que no pensabamos que Sudáfrica podía tener. Y luego de 6 horas de buena ruta, llegamos a Polokwane, pero eso es otra historia!
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