Ciudad del Cabo: Cidade Maravilhosa

Al otro día de la victoria en octavos contra México, y con nuestras gargantas rotas, volamos desde Johannesburgo a Ciudad del Cabo. El vuelo duró apenas más de dos horas, y a pesar que sabíamos que Ciudad del Cabo nos iba a encantar, nunca pensamos que fuera tanto, como lo es.

Al bajar del avión, tomamos el auto que alquilamos y con GPS mediante nos fuimos hacia la casa que alquilamos para dormir. Sabíamos que la casa estaba a 30 minutos de distancia de downtown, pero finalmente resultó demasiado. Scarbourough queda hacia el sur de la península y está en un lugar soñado, y la casa era perfecta. No le faltaba nada. Todo de altísima calidad y a un precio super bajo. Pero estabamos lejos. Entonces decidimos dormir una sola noche y alquilar algo más cerca de downtown que nos permita movernos con mayor libertad. Recurrimos a istopover, nuestra página de alquileres de casas que descubrí hace 6 meses mediante una publicidad en Facebook. Muy recomendable para quienes estén por estos lados.

Una vez instalados nos dedicamos a conocer Ciudad del Cabo. Es una ciudad increíble, a la altura de las mejores ciudades del mundo. Tiene montaña, tiene una playa perfecta, tiene una isla en frente, tiene un estadio mundialista, tiene viñedos a 30 minutos, tiene mucha vida, tiene un toque europeo y un tinte a San Francisco. Qué más se le puede pedir a una ciudad? Es casi perfecta.

El departamento que finalmente alquilamos queda en la zona de Camps Bay, la mejor bahía de cara al mar que hay en esta zona, con sus bares mirando hacia la playa, y que en los atardeceres es el lugar elegido para ver bajar el sol con una cerveza y algo de comida sobre la mesa.

Como los días son pocos y hay mucho para ver, tuvimos que elegir pocas cosas para visitar. Waterfront, Wine Camps y Table Mountain, son en principio los programas elegidos para esperar el partido contra Alemania.

Waterfront es la zona portuaria de Capetown, y es uno de los puertos más grandes del mundo. Desde ahí se puede cruzar a Robben Island y conocer la carcel, símbolo de la represión en los tiempos del apartheid, en la cual Nelson Mandela estuvo preso durante 27 años. Estuvimos en Waterfront en un día de sol, caminamos por el puerto, comimos pescados y disfrutamos mucho cada lugar.

Stellenbosch es una ciudad a 40 minutos de Ciudad del Cabo, desde donde se puede recorrer la ruta del vino. Como en Mendoza, pero en Sudáfrica, hay cientos de bodegas y viñedos que se pueden recorrer. Es imposible recorrer todo, y menos en un día, pero lo divertido es ir eligiendo, copa en mano, qué bodega visitar. Uno baja se sienta frente a un paisaje imponente y degusta los diferentes vinos que la bodega ofrece. Así estuvimos durante todo el día, a puro vino y picada en uno de los programas que no hay que dejar de hacer si se viene a Ciudad del Cabo.

Y finalmente el viernes volvió el fútbol! Por eso a la mañana fuimos a Table Mountain, la montaña que decora la vista de Ciudad del cabo, desde cualquier lado que la mire. Por eso es un programa que no hay que dejar de hacer en la ciudad, porque desde ahí arriba uno puedo apreciar absolutamente toda la ciudad. La mejor vista es mirando hacia Robben Island, ya que hacia ese lado también puede verse el estadio Green Point, donde jugará Argentina el sábado.

Cuado bajamos, nos fuimos a almorzar a Camps Bay, ya que el día de sol ameritaba un almuerzo frente a la playa, en donde los hinchas argentinos ya se empezaban a ver a montones. La alegria y la ansiedad se sentía en el aire, pero había que apurarse para poder estar en un buen lugar para poder ver Brasil vs Holanda.

Nos pusimos las camisetas argentinas y salimos para la fan fest. Entramos uno minutos ya empezado el partido, con Brasil ganando por un gol. Y nunca imaginamos que Holanda podía meterle dos goles, aunque era lo que más deseabamos. Finalmente, agradecemos a los brasileros, porque nos permitieron distraernos a pura alegria de los nervios de nuestro partido. La fan fest fue una fiesta. Los naranjas se mezclaban entre los albicelestes y se armó una verdadera fiesta. Todos bailando. Felices. Ellos por seguir. Nosotros por poder reirnos de nuestro archirival.

Desde que llegamos los brasileros nos muestran sus 5 dedos de la mano, y no podíamos decir nada. Hoy si podemos saludarnos con los 5 dedos, pero diciendoles adiós. Aunque sea por hoy.

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One Comments

  1. tremendo relato y altas fotos vieja.. cuidá esa garganta y quemala toda mañana en el estadio!

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